
Con la llegada de Figma Sites y el avance sostenido de las herramientas no-code, estamos entrando en una era donde parece que el diseño ‘ya no necesita developers’. Suena potente, suena democrático. Suena a que cualquiera puede lanzar un producto en un fin de semana.
Pero también suena a un malentendido más profundo que crece con cada nueva herramienta no-code: que porque algo se puede lanzar rápido, ya es un producto.
Que ahora puedas ponerle código a tu diseño no significa que estés validando un producto.
Prototipo vs MVP
Ambos sirven para aprender si lo que estamos haciendo tiene sentido, pero no desde el mismo lugar. La diferencia no es técnica, es estratégica.
Te lo explico a lo Simon Sinek y su Golden Circle.
Why
Hacemos prototipos porque queremos evaluar si la solución propuesta tiene sentido para las personas que viven el problema. Buscamos entender si es útil y se acerca al problem-solution fit. ¿Vale la pena invertir en esto?
Hacemos MVPs porque queremos evaluar si alguien está pagar (dinero, tiempo o esfuerzo) por la solución para resolver su problema. Buscamos entender si es deseable y se acerca al product-market fit. ¿Vale la pena escalar esto?
How
Un prototipo simula valor. Construimos una representación (más o menos fiel) de la solución para ver cómo reaccionan las personas.
Un MVP entrega valor real. Construimos una versión funcional y viable del producto y la lanzamos al mundo real para ver si alguien realmente se compromete con él.
What
Un prototipo es una maqueta. Se puede usar, pero en un contexto controlado: pruebas con usuarios, validaciones internas, conversaciones de diseño. No es algo que se lanza al mercado.
Un MVP es un producto. Con bugs, sí, pero que se compra y se usa por gente real en contextos reales.
Lo importante es para qué
No es la herramienta la que define si estás validando un producto. Es la intención estratégica detrás.
Las herramientas no-code (Figma Sites, Webflow, Framer, Lovable, Notion, etc.) nos permiten construir más rápido. Pero si no se conecta con objetivos reales de negocio y no enfrenta una condición real del mercado, sigue siendo un prototipo bien vestido.
Sin un marco claro para entender qué estás evaluando y para qué, lo único que vas a validar es tu ego.